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¿Por qué las cervezas belgas son un atractivo turístico en Bélgica?

Bélgica es un país con muchos argumentos para atraer el turismo internacional. Es un país con un gran patrimonio histórico-artístico y, a nivel institucional y geográfico, es central para Europa. Sin embargo, muchas personas cuando reservan un viaje a Bélgica también están pensando en las ricas que cervezas que podrán tomar durante su visita. Tanto es así que hay un incipiente turismo cervecero en Bélgica. Viajes organizados o semi-organizados cuyo objetivo es conocer las cervezas belgas, su historia, su tradición, los estilos y los lugares donde se elaboran. Y es que la cerveza belga ha sido reconocida como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO por su riqueza y variedad.

botellas de cervezas belgas

Historia de la cerveza belga

Las cervezas belgas tienen su origen en Mesopotamia, probablemente en el 13.000 antes de Cristo, pero podemos fijar en el s.VI el punto de partida de la elaboración de cerveza en lo que hoy llamamos Bélgica. Carlomagno recomendó la elaboración de cerveza en los monasterios del Imperio Romano Germánico, siguiendo la Regla de San Benito, el ora et labora. Esta Regla era una pauta de ordenamiento monástico que hacía una organización rigurosa de la vida en los monasterios, dando prioridad a los aspectos litúrgicos y completativos, por un lado, y al trabajo manual, por otro. 

Gracias a este impulso se empiezan a desarrollar recetas, se mejoran las técnicas, se ahonda en el conocimiento que se comparte en la red de monasterios benedictinos. Son los principios de la cerveza de abadía que luego ha tenido tanta importancia en Bélgica.

Desde ese siglo sexto hasta el S.XII, se usaron hierbas locales para la elaboración de cerveza en Bélgica y buena parte de Europa. Es el llamado gruit que ahora algunas cerveceras han recuperado. Se trataba de un compendio de hierbas que se añadían durante la cocción. Gracias a los estudios de Hildegarda de Bingen en el siglo XII, se empiezan a descubrir las cualidades antisépticas del lúpulo y de la cerveza que lo empleaba. En su obra Physica Sacra se recogen los primeros estudios que apuntan a estas propiedades. Bajo su influencia, el empleo de lúpulo empezó a generalizarse en centroeuropa y entró en Bélgica por Flandes en el siglo XIV, marcando una nueva era en la elaboración. Si bien, no se abandonaron ingredientes herbales o incluso frutales para la elaboración de cerveza como sí ocurrió en otras zonas, conservando así una riqueza de la que disfrutamos hoy.

En el siglo XVI la elaboración de las cervezas belgas sale de los monasterios y empieza también a darse sensiblemente en ambientes laicos. Esto dinamiza la cultura y el conocimiento en torno a esta bebida fermentada. Es en la época en la que está documentada el surgimiento de las cervezas de fermentación espontánea del Valle del Senne, las lambic.

Sin embargo a finales del siglo XVIII empieza un periodo duro para las cervezas belgas. Las invasiones napoleónicas, y el laicismo que traen consigo, obliga a varios monasterios a cerrar temporalmente. Durante el siglo XIX la situación permanece convulsa. Esto genera que empiecen a importar estilos extranjeros que dominan el mercado por precio y estabilidad.

Ya en el siglo XX y después de la I Guerra Mundial empieza a ver una recuperación de la industria en el país. Es cuando los estilos trapenses y de abadía se reafirman, basados en recetas del s.XIX que se actualizan. Las cervezas de trigo belga y las saison se estabilizan perdiendo su componente ácido o contaminado por la mejora de las tecnologías. También surgen las pale ale belgas que intentan batirse con las lager de origen alemán y checo. La II Guerra Mundial supone otro freno pero ya en los años 80 hay un nuevo empuje por recuperar la cerveza belga tradicional que se traduce en una ambición exportadora brutal que llega a nuestros días.

Procesos de elaboración  y características de la cerveza belga

Debido a esta grandes variaciones históricas y a que Bélgica ha sufrido diferentes invasiones en toda su historia, ha sido un país muy abierto en lo cultural y eso también ha afectado a la cerveza. En Bélgica no ha habido una manera única de elaborar.  Nunca ha existido una Ley de Pureza para la elaboración de cerveza como en Baviera, Alemania. Por eso, podemos afirmar que no hay una característica definitoria de la cerveza belga más allá de su libertad y su creatividad. 

Así encontramos los tres tipos de fermentaciones: lager, ale y fermentación espontánea. También cervezas con cereales muy variados. La cebada es la base indiscutible pero existen recetas con avena, trigo y centeno. 

En cuanto al uso de lúpulo, hay cervezas que utilizan lúpulos de diferentes zonas de Europa e incluso de Estados Unidos. Y elementos adjuntos como azúcar, miel, frutas, hierbas y pieles de cítricos son habituales. 

Por último, la maduración de las cervezas en barrica también es habitual para estilos muy variados: desde quadrupels y otros estilos de abadía, hasta las lambic y las Rojas de Flandes.

Tipos de cervezas belgas

Hay muchísimos estilos o tipos de cervezas en Bélgica. Vamos a intentar repasar los más importantes y que más apreciación reciben entre los amantes de la cerveza. Hay que tener en cuenta que muchos de los términos empleados tienen más que ver con el afán clasificatorio impuesto desde el mundo británico o con el afán comercial de la exportación belga que con una tradición con una trazabilidad antiquísima. Los belgas se han referido a las cervezas con diferentes adjetivos para describir a sus cambiantes cervezas locales.

seleccion de cervezas belgas en España

Cervezas de abadía y trapenses

Teniendo esto en cuenta y simplificando, por un lado tendríamos los estilos de cervezas de abadía que en realidad son los mismos que los de las cervezas trapenses:

  • Blonde (también conocido como enkel o patersbier): son cervezas rubias de graduación moderada, entre 4% y 6%, livianas de sabor y carbonatación media-alta. Chimay Dorée sería una buena opción que probar, aunque mucha gente se acerque a este tipo a través de Leffe Blonde, una referencia más comercial.
  • Dubbel: cervezas tostadas de graduación elevada, entre 6,5% y 8,5%, con carácter frutal, maltosas pero ligeras y profundas. En este estilo Westmalle Dubbel es la referencia canónica.
  • Tripel: cervezas doradas de graduación alta, entre 7% y 9,5%, afrutadas y especiadas, secas y con aromas herbales. En este estilo Westmalle Tripel es la referencia por excelencia, pero Tripel Karmeliet cuenta con un reconocimiento internacional por hacer una variación más sedosa del estilo al introducir trigo y avena en su elaboración.
  • Quadrupel: sus colores van del ámbar oscuro al caoba cerrado. Es la cerveza con más grados del catálogo belga, entre 9% y 12%. Son licorosas, con notas de ciruela pasa, caramelo y algún toque torrefacto. Intensas, complejas y no demasiado densas para su potencia. Westvleteren 12 sería la máxima expresión del estilo, siendo considerada por muchos la mejor cerveza del mundo en su estilo o en general para sus mayores entusiastas.
Botellas de cerveza belga westvleteren

Cervezas belgas laicas: urbanas y rurales

Luego tendríamos estilos laicos vinculados tanto al ambiente urbano como rural:

  • Belgian Pale Ale: en realidad un belga siempre las llamaría blonde o dorée o cualquier otra cosa, pero es una terminología británica que poco a poco se ha ido aceptando y que describe a aquellas cervezas rubias con diferentes intensidades, de creación moderna. Muchas de ellas surgen para intentar competir con las pils industriales. Presentan esas notas frutales y especiadas típicas de la levadura belga y un cuerpo más densos que una lager. La Chouffe sería ideal para probar.
  • Belgian Dark Ale: de nuevo un término británico, acuñado por el historiador cervecero Michael Jackson en los 60, pero que incluye cervezas que en su etiqueta se denominan como ambrée, rouge, donker. Son cervezas que van del color cobrizo al caoba con volúmenes alcohólicos variables que van desde los 6% al 12%. Podríamos decir que es la cerveza tostada de cada localidad belga. Charles Quint Rouge puede ser una buena referencia para acercarse al estilo.
  • Witbier o blanche: las cervezas de trigo belga, también conocidas como cerveza blanca, tienen una historia bastante antigua que tiene origen en ambientes monásticos del siglo XIV, aunque su desarrollo comercial se ha dado en ambientes urbanos de Lovaiana y más concretamente en la localidad de Hoegaarden. Son bajas en graduación, ligeras, frescas y cítricas, gracias al empleo de piel de naranja de Curaçao y semilla de cilantro en su receta. Blanche de Namur es una cerveza que representa fielmente el estilo.
cerveza estilo belga Blanche de Namur
  • Saison: es un tipo de cerveza belga que surge en las granjas de Lovaina y que se elaboraba para los temporeros de primavera y verano, al no haber agua potable abundante en la región. Son cervezas belgas rubias, chispeantes, secas y con aromas del terruño, dado que se emplean cereales, hierbas, especias, e incluso frutas, locales en su elaboración artesanal. Saison Dupont es el mito de este estilo, aunque en España tenemos un gran ejemplo con Panda Beer Shizun que le da un toque de jengibre a esta refrescante variedad.

Las cervezas de fermentación espontánea

Por último tendríamos las cervezas de fermentación espontánea con dos regiones diferenciadas.

Lambic

Por un lado tendríamos las lambic del Valle del Senne, cerca de Bruselas. Todas parten de una base de cerveza belga rubia ácida en la que a veces interviene una porción de malta de trigo y se utilizan lúpulos rancios. Luego hay mezclas y maduraciones distintas. Los estilos más habituales serían:

  1. Faro: lambic joven de baja graduación endulzada con sirope de azúcar. La de Lindemans es la más habitual aunque las hay más finas.
  2. Gueuze: una mezcla de lambics de diferentes añadas con gran complejidad y equilibrio. Las que se envejecen más tiempo o llevan añadas más viejas se llaman Oude Gueuze. Cantillon Lambic Bio Gueuze es de las cervezas más buscadas del estilo, aunque la Boon Geuze puede ser un buen comienzo.
  3. Kriek: es la mezcla de una lambic con cerezas belgas agrias de la zona que se deja madurar en macerador o barrica dependiendo del fabricante. 
  4. Framboise: la misma idea que una kriek pero con frambuesa.

Rojas de Flandes

Luego estarían las Rojas de Flandes, cervezas tostadas y ácidas que se obtienen de la mezcla de una cerveza de fermentación espontánea, principalmente con lactobacilos, con una cerveza ale tostada de diferente oscuridad e intensidad. Ha habido una fijación por intentar dividirlas en dos subestilos, Oud Rood y Oud Bruin, que viene de nuevo de Michael Jackson. Sin embargo, la opinión más aceptada a día de hoy es que los flamencos se han referido más bien a estas cervezas como Oud Bruin, Vlaamse Bruin e incluso con términos tan aparentemente inconexos como tripel en el caso de la antigua Brouwerij Vanderghinste. El estilo parece que toma forma a mediados del siglo XIX, entra en decadencia a mediados desde los años 30, y se recupera con fuerza desde 1980 gracias a referencias como Rodenbach Grand Cru, Duchesse de Bourgogne, Vanderghinste Roodbruin y Liefmans Goudenband. 

También han surgido variedades con frutas como Rodenbach Alexander, con cerezas, o Bacchus Frambozenbier, con frambuesas, por ejemplo.

Cervecerías belgas que visitar en un viaje a Bélgica

Bélgica no es el mayor productor de Europa, pero sí el más especial y el que más exporta proporcionalmente. La exportación representa 65% de la producción. Produce 2.000 millones de litros de cerveza para un país con 11 millones de habitantes. Para ponerlo en perspectiva, produce diez veces más por habitante que la media mundial. Esto hace muy fácil tomar cerveza belga fuera de Bélgica.

Bélgica tenía a principios del siglo XX más de 3.000 cervecerías y unos 200.000 cafés para servirlas, muchos de ellos propiedad de las propias cerveceras. Sus ciudadanos también muestran el mayor criterio o cultura cervecera, dado que el consumo de pils industrial baja y sube el consumo de cervezas especiales a gran velocidad, en pocos años ha pasado de 120 litros por habitante por año a sólo 80 litros. Esta caída ha sido casi cubierta por el consumo de cerveza tradicional belga de calidad, en un panorama de menos consumo de alcohol generalizado no sólo en Bélgica sino en toda Europa.

Es por eso que los cafés y bares de Bélgica cuentan con un conocimiento y ambiente cervecero muy especial. Si tuviéramos que recomendar algunos sitios cerveceros que visitar durante un viaje cervecero a Bélgica, señalaríamos:

  1. Brasserie Cantillon – Anderlecht: es una fábrica y un museo de la cerveza a la vez. Allí se puede aprender sobre la fermentación espontánea y las lambic como en ningún otro lugar del mundo y disfrutar de sus codiciados caldos a un precio muy ventajoso.
  2. Delirium Café – Bruselas: famoso por su carta con más de 3.000 referencias de cerveza y con reservas de algunas referencias míticas. Una de las cervecerías en Bruselas más famosas a nivel internacional.
  3. Moeder Lambic – Bruselas: moderno bar especialista en lambics con personal super cualificado y la posibilidad de disfrutar de una cerveza lambic de grifo.
  4. Brouwerij De Halve Maan – Brujas. Una cervecera tradicional de Brujas que conserva su antiguo edificio, con su equipo original, inserta en el casco histórico y con un bar encantador junto al canal.
  5. Brouwerij Het Anker – Mechelen: ubicada todavía en un beguinaje tradicional, allí se produce la mítica Gouden Carolus en todas sus variedades. La visita es especial, terminando en la azotea donde se puede ver todo Mechelen. En su bar, el estofado flamenco tiene fama.
  6. St Bernardus – Watou: mítica cervecera belga laica que produce una de las mejores series de cervezas de abadía. Impresionante planta de embotellado y un bar muy agradable.
  7. St Sixtus de Westvleteren – Vleteren: cerca de Watou, puedes ir a visitar el monasterio y cervecera en sus limitados horarios. Además quizás puedas llevarte las que para muchos son las mejores cervezas belgas del mundo. Mejor comprar antes por la web y acordar su recogida in situ. También puedes disfrutarla sin tanto límite horario en el Café In de Vrede, vinculado a la abadía.

Un comentario en “¿Por qué las cervezas belgas son un atractivo turístico en Bélgica?

  1. Como no visitar alguna fábrica cuando vamos a Bélgica

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