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Cómo servir cerveza en casa como un pro

Cerveza en casa

Beber cerveza en casa se ha convertido en una tendencia al alza, que diría algún moderno experto analista, por aquello de que durante meses no ha habido otra manera de hacerlo. Mucha gente sigue prefiriendo no obstante las birras ‘bien tiradas’ de grifo de los bares. Pero oye, buenas noticias, tú también puedes mejorar la manera de servirte una cerveza en casa para que las experiencia sera mucho mejor.

A simple vista parece que tomarse una cerveza en casa no tiene mayor complicación. Simplemente ir a la nevera, agarrar una vaso, echar la cerveza en el vaso y empezar a beber. Esto es así en grandes rasgos, pero hoy os queremos dar unos cuantos consejos para que la experiencia sea lo más satisfactoria posible. Aquí van unos truquitos para servir cerveza en casa como un profesional.

La importancia del formato y conservación

Lo normal es que la cerveza te llegue en botellas o en latas, después de haberlas comprado en tu tienda física o tienda online favorita. Simplemente guárdalas todas en la nevera, especialmente las lupuladas, o en un trastero fresco (por debajo de 20ºC) que puede ser ideal para envejecer cervezas de alta graduación y maltosas o cervezas ácidas.

A no ser que el producto indique lo contrario, consérvalas siempre en vertical para que si hay resto de levadura se depositen en el fondo.

Sin embargo, cada vez son más populares los growlers y crowlers. Esto es cerveza a granel que sale de un grifo y que se envasa provisionalmente en un botellón grande de cristal o una lata. Insistimos en provisionalmente dado que la duración de las condiciones organolépticas en este formato es bien corta. Si tuviéramos que hacer una media de lo que dura en buen estado la cerveza entre todos los posibles sistemas de growler disponibles, diríamos que sería de unos 3 días, siempre que esté guardada en nevera.

Las razones son que para llenar un growler o crowler siempre se da un tiraje o escanciado que disminuye la carbonatación de la cerveza. Además en la mayoría de los casos, la cerveza entra en contacto con el aire y empezará un proceso de oxidación por fuerza.


Así que si nos preguntáramos “¿Cuánto tiempo tengo para beber un growler?”. Nuestra respuesta sería que te lo bebas el mismo día que lo compres o al día siguiente y que lo hagas de un tirón. Nunca abras un growler, bebas un poquito y dejes el resto para el día siguiente. Con un crowler esto es incluso más evidente.

La fecha en la cerveza

Es importante que a la hora de almacenar tus cerveza tengas algún sistema o por lo menos algo de consciencia de qué cervezas tienes que dar salida primero. Como decíamos, las lupuladas deberían estar en nevera y son las que primero deberías beber. Las ácidas y las licorosas pueden envejecer muy bien, siempre que se haga en condiciones adecuadas.

Una mala conservación a veces puede generar aromas y sabores no deseados. En los estilos lupulados cae la sensación de lúpulo, su aroma y su amargor. En las maltosas, los sabores se acaramelan y se asemejan a los de las frutas pasas. Cuando ya están completamente pasadas suelen oler y saber a cartón, por una sustancia que se forma con el envejecimiento llamada trans-2-nonenal.

Una vez dicho esto, es importante que confiemos en la fecha de consumo preferente que nos indica el productor. A veces hay confusión sobre cómo leer esta fecha que normalmente llamamos fecha de caducidad pero que en el caso de la cerveza no lo es. En este artículo os dimos unos cuantos consejos.

Elegir el vaso adecuado para cada cerveza

Un tipo de vaso o copa de cerveza puede realzar mucho las características de un estilo de cerveza o todo lo contrario. Sin embargo, no hace falta que tengas el vaso oficial de cada cervecera para disfrutar de su cerveza. Eso es más bien una tarea de coleccionista. Con entre tres y cinco tipos de vasos puede disfrutar de la mayoría de los estilos.

Este gráfico con vasos que son fáciles de comprar te puede resultar útil para disfrutar de cerveza de calidad en casa.

Elegir el vaso adecuado es importante porque hay tipos de vaso que ayudan a potenciar el aroma (no te olvides nunca de olfatear tu cerveza), a mantener la corona de espuma (que protege tu cerveza de la oxidación), a volatilizar el exceso de alcohol y a mantener la carbonatación.

Después de ver el gráfico te diríamos que con un vaso de pinta, ya sea el nonic o el shaker, una tulipa, que también puedes sustituir a veces por un snifter, y un vaso de weizen tienes mucho campo cubierto. Si ya metes un cáliz para los pelotazos belgas y un vaso tubular más estrecho como los willibecher para kölschs y alts, estarás hecho todo un pro.

El vaso tiene que estar bien limpio

Aunque para los vasos de agua y los platos pueda valer ponerlos en el lavavajillas o lavarlos a mano con cualquier detergente diseñado para ello, con la cerveza la cosa se pone un poco más quisquillosa.

La clave es evitar los restos de grasa en nuestro vaso. Muchas veces son indetectables a simple vista pero ahí están. Esta grasa evita la buena formación y retención de espuma. Qué hacer para evitarlo:

1 – Lava tus vasos de cerveza a mano preferiblemente. Con una esponja o cepillo suave y agua todo lo caliente que puedas aguantar. Intenta elegir detergentes sin base de aceite. Y es que la mayoría de los detergentes de lavado de vajillas a mano o a máquina tienen una base de aceite que quedará de forma invisible en la superficie del vaso de cerveza. En el lavado a máquina además se ponen en el mismo espacio vasos y platos, algo que nunca verás en un bar o restaurante, porque engrasa los vasos y las copas.

2 – Deja que los vasos se sequen al aire. No los seques con un trapo porque puede dejar pelusas o grasas de otros orígenes.

3 – Enjuaga el vaso antes de usarlo. Al hacer esto no solo eliminas polvo, restos de detergente y quizás algo de grasa del vaso, sino que creas una película de agua que ayuda a que la cerveza decante con más suavidad formando una espuma más compacta y duradera.

Cómo escanciar o servir la cerveza

Es bastante fácil echar bien una cerveza en una copa o vaso, sin embargo no es algo que nos enseñen en la escuela. 

  1. Inclina la copa: empieza echando la cerveza con la copa inclinada unos 45º y observa la formación de espuma.
  2. Pon la copa en vertical poco a poco: si no se forma espuma ve llevando la copa hacia la verticalidad, si se forma espuma mantenla inclinada todo lo que puedas.
  3. Dos dedos de espuma: tu objetivo es formar dos dedos de espuma en una copa o vaso de tercio.
  4. El chorro de cerveza tiene que ser continuo sin hacer olas.
  5. Cuidado con la levadura: hay estilos que pueden tener un poso de levadura al fondo de la botella. Ten cuidado para no echarlo. No queremos esa levadura a excepción de en las cervezas de trigo alemana. En este caso, removeremos el final de la botella y la echaremos al vaso.

Finalmente y después de haber leído todos estos consejos, puedes hacer lo que quieras con ellos. No son dogmas. Lo más importante es disfrutar de tu cerveza como más te guste a ti y con la mejor compañía posible. Y si quieres montarte una cata en casa, aquí van algunos consejos sobre cómo elegirlas y maridarlas.

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